martes, 12 de enero de 2016

Bueyes Almizcleros


Puede alcanzar hasta 2,3 metros de longitud y 1,5 de altura, así como un peso máximo de 400 kg.

El cuerpo es robusto y compacto, y las patas, cola y orejas, de escasa longitud. Está recubierto de una capa doble de pelo formado por un pelaje interno, más denso y corto, y otro externo, largo, lanoso y de color castaño oscuro, que le llega hasta la mitad de las patas y se muda poco antes de que comience el invierno.

Todo esto le ayuda a hacer frente a los fríos polares típicos de la tundra, de donde es originario. Los ejemplares adultos pueden llegar a vivir unos 25 años.

Los cuernos están presentes en ambos sexos, aunque en el caso de las hembras están menos desarrollados; tienen sus bases, de aspecto aplastado, en el centro del cráneo y se curvan sobre sí mismas en los extremos, de forma vagamente similar a los del búfalo cafre africano.



Hacia mediados de agosto, los machos compiten entre sí por el derecho a la reproducción. Las hembras con las que se apareen darán a luz una única cría 9 meses más tarde, al comienzo del verano ártico del año siguiente.

Si son hembras alcanzarán la madurez sexual a los dos años, pero si son machos tardarán cinco años. Los bueyes almizcleros son unos grandes amantes de sus pequeños y reaccionan protegiéndolos con gran agresividad del ataque de sus principales depredadores (aparte del hombre), los lobos. Cuando éstos atacan, los animales adultos adquieren una formación en círculo, con los cuernos hacia fuera, mientras los individuos jóvenes se protegen en su interior. El círculo va rotando poco a poco con el fin de que no sean siempre los mismos ejemplares quienes hagan frente al acoso de los atacantes.



Esta especie es originaria de Europa, donde se adaptó paulatinamente al frío de las glaciaciones hasta el punto de no poder vivir en otro clima que el periglaciar. A finales del Pleistoceno cruzó el Estrecho de Bering y pasó a Norteamérica, extinguiéndose en Europa y Asia al inicio del Holoceno.

En las primeras décadas del siglo XX fue cazado hasta la extinción en Alaska, quedando relegado al norte de Canadá y Groenlandia. Se decidió protegerlo y reintroducirlo en el territorio estadounidense de donde había desaparecido. 

Posteriormente, la especie fue introducida también en el archipiélago de Svalbard (1929, fallida), sur de Noruega (1932) y Siberia (1975). A pesar de que sigue siendo objetivo de los cazadores, la especie goza actualmente de buena salud y sus poblaciones están en proceso de expansión. Se estima que la población mundial está entre 80.0003 y 125,000 ejemplares

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